La devolución de saldos a favor DIAN dejó de ser un tema “de cierre contable” y se volvió una conversación de caja: si su empresa exporta, produce bienes exentos, tiene retenciones altas o está invirtiendo fuerte, ese saldo a favor puede ser la diferencia entre crecer o frenar.
La DIAN tiene reglas claras sobre plazos (15/20/30/50 días), requisitos y modalidades de pago (cuenta bancaria o TIDIS). Entenderlas y prepararse bien reduce requerimientos y acelera la recuperación de liquidez.
En este contexto, el rol del revisor fiscal pasa de ser un “veedor de confianza” a convertirse en el gestor de la evidencia que puede marcar la diferencia entre una fiscalización tranquila o una tormenta de requerimientos, sanciones y cierres.