Presupuesto del último trimestre: cómo ajustarlo con la inflación y el escenario económico que trae el cierre de 2026

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Una distribuidora de insumos para construcción en el Valle de Aburrá armó su presupuesto de 2026 en diciembre del año anterior, con una inflación esperada de alrededor del 5 %. Para septiembre ya tenía desviaciones importantes en combustible, en el costo de algunos materiales importados y en la nómina, porque el salario mínimo subió bastante más de lo que habían proyectado. El gerente financiero se dio cuenta de que, si esperaba hasta enero de 2027 para ajustar el presupuesto, iba a cerrar el año con cifras que ya no significaban nada para tomar decisiones.

Ese es exactamente el punto en el que está hoy cualquier pyme colombiana: el último trimestre del año no es para «aguantar hasta que cierre el ejercicio», sino para ajustar el presupuesto del último trimestre con la información real de inflación, con lo que ya se sabe de la negociación del salario mínimo de 2027 y con los riesgos climáticos que están presionando algunos costos. Te contamos cómo hacerlo de forma práctica.

Por qué octubre es el momento de ajustar, no de esperar a enero

Muchas empresas tratan el presupuesto como un documento que se revisa una vez al año. El problema es que, si tu negocio arrastra desviaciones desde enero sin corregir el rumbo, llegas a diciembre con un cierre que no te sirve para planear el año siguiente ni para negociar con proveedores, bancos o tu propio equipo comercial. Ajustar el presupuesto en octubre, con tres meses de margen, te permite todavía corregir decisiones de compras, de contratación y de precios antes de que termine el año fiscal.

Qué dice la inflación real de 2026 y por qué debes incorporarla ya

Según el DANE, la inflación anual llegó a 6,24 % en agosto de 2026, 1,14 puntos porcentuales más que en el mismo mes del año anterior, con una variación acumulada entre enero y agosto de 5,35 %. Los rubros que más subieron fueron restaurantes y hoteles (9,36 %), salud (8,30 %) y educación (7,45 %), muy por encima del rango meta del 2 % al 4 % que maneja el Banco de la República.

El propio Banco de la República ha venido ajustando al alza sus proyecciones de cierre de año, lo que quiere decir que si tu presupuesto de 2026 se hizo con un supuesto de inflación más bajo, ya tienes una brecha que se debe corregir ahora, no al cierre del ejercicio. Lo más sano es que, al revisar tu presupuesto de octubre a diciembre, tomes la inflación acumulada real del año y un escenario de cierre algo más alto que el oficial, para no quedarte corto otra vez.

Cómo trasladar la inflación a tus costos fijos y variables

No toda tu estructura de costos se mueve igual con la inflación. Al ajustar el presupuesto conviene separar:

  • Costos indexados por contrato, como arriendos o algunos contratos de suministro que se reajustan con el IPC: ya sabes con certeza cuánto van a subir.
  • Costos variables ligados a materias primas o insumos importados, que pueden moverse más que la inflación general si dependen de la tasa de cambio o de un sector específico (como construcción o alimentos, que están entre los más golpeados este año).
  • Costos de nómina, que además de la inflación general dependen de la decisión del salario mínimo del próximo año, un tema que desarrollamos en el siguiente punto.

Hacer este ejercicio por categoría, en lugar de aplicar un único porcentaje de ajuste a todo el presupuesto, evita que termines subestimando unos rubros y sobreestimando otros.

Qué peso darle al salario mínimo de 2027 desde ya

La negociación del salario mínimo de 2027 todavía no tiene una cifra definitiva, pero el calendario ya está en marcha: el proceso formal arranca en noviembre de 2026, con un primer plazo hasta el 15 de diciembre para que Gobierno, empresarios y trabajadores lleguen a un acuerdo tripartito, una segunda ventana hasta el 30 de diciembre y, si no hay acuerdo, el Gobierno fija el aumento por decreto antes de que termine el año.

La Ley 278 de 1996 establece que para esa negociación deben considerarse la inflación, la meta de inflación del Banco de la República, la productividad, la contribución de los salarios al ingreso nacional y el crecimiento del PIB. Con una inflación anual que ya supera el 6 %, los análisis conocidos hasta ahora manejan escenarios de aumento que van del 5 % al 8 %, con un piso cercano al 7 % según algunas proyecciones. Para dimensionar el punto de partida: el salario mínimo de 2026 quedó en 1.750.905 pesos.

Como todavía es una negociación abierta, lo recomendable no es tomar una sola cifra como definitiva, sino modelar tu presupuesto de nómina de 2027 con al menos dos escenarios (uno conservador y otro más alto) para no llevarte sorpresas en enero. Puedes repasar también los indicadores de cierre de trimestre que conviene monitorear en nuestro artículo sobre el cierre del tercer trimestre y el flujo de caja.

El fenómeno de El Niño y su efecto en algunos costos

Varios análisis económicos recientes señalan que un eventual fenómeno de El Niño hacia finales de 2026 podría presionar al alza los precios de alimentos y energía en algunas regiones del país, lo que reforzaría la tendencia inflacionaria que ya se observa en el IPC. Si tu empresa depende de insumos agrícolas, de energía intensiva en el proceso productivo o de transporte de carga, vale la pena que incluyas en tu presupuesto un escenario de estrés para esos rubros específicos, en lugar de asumir que se van a comportar igual que el promedio de la economía. Te recomendamos confirmar la evolución de este fenómeno climático con fuentes especializadas antes de tomar decisiones de compra anticipada basadas únicamente en esta proyección.

Ajustar el presupuesto no es lo mismo que recortar gastos sin criterio

Cuando las cifras no cuadran, la reacción instintiva de muchas pymes es «recortar gastos» de forma generalizada: congelar capacitaciones, aplazar mantenimientos, reducir inventarios sin analizar el efecto en ventas. El problema es que un recorte sin criterio puede resolver el síntoma de corto plazo y crear un problema más grande en el primer trimestre de 2027 (por ejemplo, quedarte sin inventario suficiente justo cuando la demanda repunta, o perder talento clave por no ajustar la nómina a tiempo).

Ajustar el presupuesto es un ejercicio distinto: significa revisar partida por partida cuáles reflejan la realidad actual del negocio, cuáles se pueden negociar (por ejemplo, renegociar plazos o condiciones con proveedores) y cuáles sí ameritan un recorte porque dejaron de aportar valor.

Un ejemplo de cómo se ve este ajuste en la práctica

Piensa en una empresa comercializadora que presupuestó su costo de nómina de 2026 con un incremento del salario mínimo cercano al que se venía manejando en años anteriores, y terminó con un aumento real sustancialmente mayor. Si esa misma empresa arma su presupuesto de nómina de 2027 usando otra vez un solo supuesto optimista, corre el riesgo de repetir la misma desviación. En cambio, si construye dos escenarios (uno con un incremento del salario mínimo cercano al 5 % y otro cercano al 8 %), puede calcular de una vez cuál sería el impacto en su planilla, decidir con anticipación si necesita ajustar precios o márgenes, y no esperar a que el decreto de diciembre la tome por sorpresa.

Lo mismo aplica para una empresa de alimentos o de insumos agropecuarios frente al riesgo de El Niño: en lugar de esperar a que suba el costo de un insumo clave, puede fijar desde ahora un rango de variación esperado y definir con cuánto margen de maniobra cuenta antes de que ese aumento le afecte la rentabilidad del trimestre.

Indicadores mínimos para monitorear la desviación mes a mes

Para que el ajuste de octubre no se vuelva a quedar obsoleto en noviembre, conviene que tu empresa monitoree al menos estos indicadores cada mes hasta el cierre del año:

  1. Desviación entre el gasto real y el presupuestado por categoría de costo (no solo el total).
  2. Variación del costo de los insumos principales frente al mes anterior y frente al presupuesto original.
  3. Flujo de caja proyectado a 60 y 90 días, para anticipar si el ajuste de costos afecta la liquidez antes de que sea un problema.
  4. Avance de ventas frente a la meta, porque un presupuesto de costos ajustado sin revisar el lado de los ingresos solo da media foto.

Involucra a los responsables de cada área en el ajuste

Un error frecuente es que el ajuste de presupuesto lo haga solo el área financiera, sin involucrar a quienes manejan compras, ventas o producción. Las personas que compran los insumos saben de primera mano si un proveedor ya anunció un incremento de precios para el último trimestre; el equipo comercial sabe si la demanda se está moviendo distinto a lo proyectado. Reunir esa información antes de cerrar el ajuste evita que el presupuesto quede desconectado de lo que realmente está pasando en la operación.

Cómo dejar mejor preparado el presupuesto de 2027

El ejercicio de ajustar el presupuesto de este último trimestre es, en la práctica, el mejor insumo para construir el presupuesto de 2027. En lugar de partir de cero en diciembre, tu empresa ya tendría:

  • La inflación real de 2026 y una curva de cómo se comportó mes a mes.
  • Al menos dos escenarios de salario mínimo para 2027, ya con la decisión oficial de diciembre.
  • Una lista depurada de qué costos se pueden negociar con proveedores y cuáles no.

Esto convierte el cierre de año en un proceso continuo de planeación financiera, en lugar de un ejercicio aislado que se hace una vez y se archiva.

Por qué conviene hacer este ejercicio con acompañamiento profesional

Modelar varios escenarios de inflación y de salario mínimo, cruzarlos con tu estructura real de costos y mantener el seguimiento mensual requiere tiempo y método que muchas pymes no tienen disponible internamente, sobre todo en la recta final del año. Una asesoría financiera te ayuda a construir esos escenarios con información real de tu negocio y a definir los indicadores que debes monitorear mes a mes. Si además tu presupuesto depende de una estructura de costos compleja (varias líneas de producto, varios centros de costo), una gestión y asesoría en costos especializada puede ayudarte a identificar qué partidas realmente se mueven con la inflación y cuáles no. Y si lo que necesitas es que todo el proceso contable quede al día para que estas cifras sean confiables, un outsourcing contable te da esa base.

Si quieres revisar tu presupuesto de cierre de año con nuestro equipo antes de tomar decisiones de recorte o de contratación, puedes solicitar una asesoría gratuita o reservar tu cita en línea.

Este contenido tiene fines informativos y se basa en la normativa colombiana vigente. Las cifras en UVT, tasas y fechas de vencimiento se actualizan cada año: verifica los valores aplicables a tu período o consúltanos.